Un cadáver en mi armario

Grito pero ya no acudes, también que desfachatez por mi parte, que voy a querer! si no te he podido dar lo querías!.

No importa, cerraré la puerta y te dejaré guardado en un baúl de lo que nunca fue, lo que nunca sucedió, querría llorarte, pero creo que no voy a hacerlo porque cuando todo se ordenó, desapareciste.

Serás el cadáver de mi armario, y la enseñanza de mi alma y con el aprendizaje cerraré al herida que dejaste.

Sigo pensando que podríamos haber aprendido a ser sólo amigos.

Me siento condenada a repetir la pena y tu serás el cadáver de mi armario que lo me recuerde y lo pruebe, pero no voy a llorarte, no quiero llorarme.

Conectar para perder, agudiza el miedo de volver a hablar, el mundo se torna un campo de batalla de nuevo, había visto la luz en tu faro y asimilado tus fantasmas, estaba dispuesta a darles de comer y ponerles trajes de muñeca para que no pesasen tanto, convertirlos en juguete hasta que se disipasen, qué tonta, ya había asimilado tus fantasmas.

 

Quizás a nadie más le cuentes, tampoco importa demasiado,

te deje ver mi alma y quedaste cegado, ahora huyes por que no puedes tener lo que anhelas y quedo vacía y descubierta.

¿Que veré en tus ojos la próxima vez que te mire?

El vacío de tus ojos desgarrará mi alma y me levantaré, huiré en silencio para no tener que decir palabras huecas, nunca me salió muy bien la cara de Poker.

No te lloraré, serás el cadáver de mi armario, pues me resisto a perderte, te quedarás así en mi recuerdo y la cordialidad hará el resto matando la realidad que sólo ocurrió en nuestras mentes.

Adiós bello, perdóname si ya no lamo más tus heridas, las mías son profundas ahora, pero siempre te guardaré una sonrisa sincera.

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